La higiene bucodental, entre los factores del cáncer de cabeza y cuello
¿Qué incidencia tiene la higiene bucodental en la aparición del cáncer de cabeza y cuello? ¿Cómo evitarlo? Lo vemos aquí.
El cáncer de cabeza y cuello, según el Consejo General de Dentistas, puede aparecer en la cavidad oral, la faringe, la laringe, la cavidad nasal, los senos paranasales o las glándulas salivales.
La variedad de localizaciones hace que los síntomas sean diferentes y que algunas señales puedan confundirse con molestias leves.
Según la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello, conocida como SEORL CCC, en España se diagnostican cada año entre 7.400 y 12.000 nuevos casos.
Aproximadamente el 60 por ciento de estos tumores se detecta en fases avanzadas. Este retraso reduce las opciones de tratamiento y disminuye las probabilidades de supervivencia, por lo que conviene consultar cualquier alteración persistente.
No está de más someterse a revisiones periódicas con médicos especialistas para evitar futuras complicaciones. Para acceder a estas revisiones no es mala idea contar con un seguro médico.
Principales factores de riesgo
El tabaco y el alcohol son los principales factores de riesgo del cáncer de cabeza y cuello. Se estima que ambos están relacionados con entre el 75 y el 85 por ciento de los casos. El peligro aumenta cuando se combinan estos dos hábitos.
En los últimos años también se ha registrado un incremento de los tumores asociados al virus del papiloma humano, especialmente entre adultos jóvenes. Este virus está relacionado, sobre todo, con determinados cánceres de la orofaringe.
Otros factores que pueden favorecer la aparición de la enfermedad son una higiene bucodental deficiente, una alimentación poco saludable, el virus de Epstein-Barr y la exposición prolongada a ciertas sustancias carcinógenas. Por eso te aconsejamos que no dejes de tener un seguro médico dental adecuado.
Síntomas del cáncer de cabeza y cuello
Las señales de alarma varían según la zona afectada y la fase del tumor. Debes prestar atención a los siguientes síntomas, especialmente cuando duran más de dos semanas:
Úlceras, heridas o llagas en la boca que no cicatrizan.
Dolor persistente en la cavidad oral o en la garganta.
Dificultad o molestias al tragar.
Ronquera prolongada o cambios inexplicables en la voz.
Bultos o inflamaciones en el cuello.
Sangrado nasal frecuente.
Sinusitis que no mejora con antibióticos.
El dentista, clave en la detección precoz
Durante una revisión bucodental, el dentista no solo examina los dientes y las encías. También revisa la lengua, el paladar, las mejillas y otros tejidos de la boca, lo que facilita la localización de lesiones sospechosas.
Cuando detecta una alteración que requiere un estudio más preciso, el dentista puede derivar al paciente al especialista correspondiente. Esta actuación permite iniciar las pruebas necesarias sin retrasos innecesarios.
Atención bucodental durante el tratamiento
El dentista también forma parte del equipo multidisciplinar que atiende a los pacientes con cáncer de cabeza y cuello.
La cirugía, la radioterapia y la quimioterapia pueden provocar sequedad oral, infecciones, inflamación de las mucosas, dificultades para comer, alteraciones del gusto y otros problemas bucodentales.
Una revisión antes de comenzar el tratamiento oncológico permite identificar focos de infección y tratar posibles enfermedades de la boca. El seguimiento posterior ayuda a controlar las complicaciones y a preservar la calidad de vida.
La atención odontológica antes, durante y después del tratamiento oncológico resulta fundamental para prevenir y controlar complicaciones orales derivadas de la cirugía, la radioterapia o la quimioterapia.
Cómo prevenir el cáncer de cabeza y cuello
Aunque no todos los casos pueden evitarse, adoptar hábitos saludables ayuda a reducir el riesgo. Las principales medidas preventivas son abandonar el tabaco, evitar o limitar el alcohol, mantener una buena higiene bucodental y seguir una alimentación equilibrada.
También es importante vacunarse frente al virus del papiloma humano conforme a las recomendaciones sanitarias y acudir periódicamente al dentista. Las revisiones regulares permiten detectar cambios que pueden pasar inadvertidos cuando todavía no producen dolor.
El cáncer de cabeza y cuello es, en muchos casos, una enfermedad prevenible. La concienciación de la población, la coordinación entre profesionales sanitarios y el acceso a un diagnóstico precoz son herramientas imprescindibles para reducir su incidencia y mejorar el pronóstico de quienes la padecen.
