La salud mental, cada vez más presente en la preocupación de los españoles
¿Qué porcentaje de españoles han necesitado atención médica por problemas relacionados con la salud mental? ¿Y cuál ha sido su grado de satisfacción?
En el último año, casi uno de cada cinco españoles ha requerido la ayuda de un médico especialista debido a problemas de salud mental o malestar emocional.
Esta cifra, que alcanza el 17,7% de la población, refleja la creciente relevancia de la salud mental en nuestra sociedad.
Sin embargo, lo más preocupante es que una proporción importante de quienes han buscado ayuda no ha notado ninguna mejora significativa.
En concreto, el 30,6% afirma que su estado no ha experimentado avances tras haber recibido atención. Este dato subraya la necesidad de seguir fortaleciendo los recursos destinados a la atención psicológica y psiquiátrica en España.
Estos resultados proceden de la segunda oleada del Barómetro Sanitario 2025, un estudio anual desarrollado por el Ministerio de Sanidad junto al Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).
La investigación se ha basado en una amplia muestra de entrevistas telefónicas realizadas a personas mayores de 18 años de todas las provincias españolas.
La segunda fase de esta encuesta se llevó a cabo en julio de 2025 y recogió la opinión de 2.318 personas.
Entre los temas analizados se incluyen la percepción ciudadana sobre el funcionamiento del sistema sanitario, el nivel de satisfacción con los distintos servicios, el uso de nuevas tecnologías y, de forma destacada, la atención en salud mental.
De quienes han buscado atención por algún problema psicológico o emocional, más de la mitad (51,1%) lo ha hecho a través del sistema público.
Un 10,6% ha utilizado su seguro médico privado, mientras que el 28,8% ha optado por acudir directamente a un profesional del ámbito privado asumiendo el coste de forma personal.
Dentro de la sanidad pública, los datos muestran una distribución diversa en cuanto al tipo de profesional que atiende estos casos.
El 42,7% fue atendido por un psiquiatra, el 40% por su médico de cabecera y el 14,3% por un psicólogo o psicóloga.
Cabe destacar que el 60% de las personas continúa en tratamiento con el mismo profesional que les atendió inicialmente, lo cual puede interpretarse como un indicio de estabilidad o confianza en el seguimiento recibido.
Resultados desiguales en la atención recibida
Los efectos de la intervención sanitaria varían notablemente según cada caso. Un 38,1% de quienes recibieron atención por un problema de salud mental considera que ha mejorado mucho o bastante.
Sin embargo, como ya se mencionó, casi un tercio afirma no haber mejorado en absoluto.
Esta disparidad de resultados invita a reflexionar sobre la eficacia de los tratamientos ofrecidos y sobre la necesidad de personalizar aún más las estrategias terapéuticas.
Percepción de la coordinación y las listas de espera
Otro aspecto relevante del estudio se refiere a la percepción que tiene la ciudadanía sobre la coordinación entre los diferentes niveles asistenciales.
Casi la mitad de los encuestados (49,4%) considera que esta coordinación es positiva, aunque existe una percepción clara de que aún queda mucho por mejorar en este ámbito.
La continuidad asistencial, especialmente en los casos de salud mental, es clave para garantizar tratamientos eficaces y sostenidos en el tiempo.
En relación con las listas de espera, las opiniones están divididas. El 46,1% de los encuestados considera que la situación se mantiene sin cambios, mientras que un 37% cree que ha empeorado.
Solo un 9,6% ha notado una mejoría. Estos datos reflejan que el acceso a ciertos servicios, especialmente los relacionados con salud mental, sigue siendo una preocupación para buena parte de la población.
Salud mental: una prioridad creciente en la opinión pública
El peso que la salud mental está adquiriendo en la percepción social no es casual. En los últimos años, se ha producido un cambio importante en cómo se entienden y visibilizan los problemas psicológicos.
La pandemia, las condiciones laborales exigentes, la precariedad económica o la falta de apoyo emocional son factores que han contribuido al aumento de los casos de ansiedad, depresión y otras afecciones relacionadas.
En este contexto, resulta imprescindible seguir reforzando la red de atención en salud mental, tanto en el sistema público como en el privado. También es fundamental garantizar que los tratamientos sean accesibles, eficaces y continuos.
Además, conviene mejorar la coordinación entre médicos de atención primaria, psicólogos y psiquiatras, para ofrecer una respuesta más integral y coherente a las personas que atraviesan dificultades emocionales o mentales.
