El 61% de la población recurre ya a la IA en sus problemas de salud mental
¿Qué tanto por ciento de la población recurre a la IA en sus problemas de salud mental? ¿Puede sustituir a los profesionales médicos? Te vamos a responder en las siguientes líneas.
La salud mental continúa empeorando a escala global y la inteligencia artificial empieza a consolidarse como una herramienta de apoyo para millones de personas.
Así lo recoge el último informe internacional sobre bienestar mental elaborado por Axa junto con Ipsos, que analiza la situación en 18 países y advierte tanto del impacto del uso intensivo de pantallas como del creciente recurso a la IA en cuestiones psicológicas.
El estudio señala que el 46 por ciento de las personas encuestadas se encuentra en una situación de sufrimiento psicológico o estancamiento emocional.
Además, en 10 de los 16 países analizados, los indicadores de salud mental han alcanzado sus niveles más bajos desde que comenzó la investigación en 2021.
Uno de los factores de riesgo más visibles es el tiempo de exposición a pantallas fuera del horario laboral o académico.
Los participantes declaran pasar una media de 5,1 horas diarias frente a dispositivos digitales. En países como Filipinas y Tailandia, la cifra sube hasta las 6,4 horas.
Dos de cada tres encuestados consideran que este uso intensivo tiene efectos negativos sobre su salud mental, aunque en muchos casos los califican como moderados.
La percepción de riesgo se relaciona con la dificultad para desconectar, la fatiga mental, la ansiedad o los problemas de descanso asociados al consumo prolongado de contenidos digitales.
Acceso limitado a la atención profesional
Pese al aumento del malestar psicológico, el acceso a la atención profesional sigue siendo limitado.
El 43 por ciento de las personas que podrían estar atravesando una situación de sufrimiento psicológico no consultó con ningún especialista durante el último año.
Entre las principales razones aparecen la percepción de no necesitar ayuda médica, el coste de las terapias y la falta de tiempo. Estas barreras explican, en parte, por qué muchas personas buscan alternativas más accesibles para gestionar su bienestar emocional.
Por eso no es mala idea tener un buen seguro médico que dé acceso a médicos especialistas en salud mental.
La inteligencia artificial gana protagonismo
El 61 por ciento de los encuestados afirma haber utilizado ya herramientas de IA para cuestiones relacionadas con su salud mental. Su uso es especialmente elevado en países como China, Filipinas y Turquía.
La principal ventaja que identifican los usuarios es la accesibilidad. Estas herramientas están disponibles las 24 horas, ofrecen respuestas inmediatas y, en muchos casos, son gratuitas.
El informe también refleja un nivel relevante de satisfacción. El 55 por ciento de los usuarios se muestra satisfecho con los consejos recibidos a través de plataformas de inteligencia artificial. Además, el 42 por ciento asegura seguir casi siempre las recomendaciones que le proporciona la IA.
Sin embargo, el uso de estas herramientas exige prudencia. Un 32 por ciento de los usuarios reconoce haberse sentido incómodo con algunas recomendaciones, mientras que un 28 por ciento afirma que ciertos consejos de la IA le llevaron a adoptar comportamientos perjudiciales.
La IA no puede ni debe sustituir a los profesionales en salud mental
Estos datos muestran que la inteligencia artificial puede ser útil como complemento, pero no debe sustituir la atención de un profesional de la salud mental. La IA puede orientar, acompañar o ayudar a ordenar pensamientos, pero no cuenta con la capacidad clínica necesaria para diagnosticar, tratar o valorar situaciones de riesgo.
De hecho, aunque estas herramientas ganan popularidad, solo el 38 por ciento de los encuestados confía más en ellas que en los profesionales de la salud mental.
La figura del especialista sigue siendo clave, sobre todo cuando existen síntomas persistentes, malestar intenso o conductas que puedan comprometer la seguridad de la persona.
El informe de Axa también subraya que la salud mental tiene un impacto económico directo. Según datos de la Organización Mundial de la Salud recogidos en el estudio, los trastornos de ansiedad y depresión generan pérdidas de productividad estimadas en un billón de dólares al año en todo el mundo.
Los trabajadores reclaman una mayor implicación de las empresas. El 84 por ciento de los encuestados participaría en programas de apoyo al bienestar emocional impulsados por su empleador. Entre los jóvenes de 18 a 24 años, el porcentaje asciende al 88 por ciento.
