Boca seca en verano: cómo afecta la falta de hidratación a tu salud bucodental
¿Cómo afecta la falta de hidratación a tu salud bucocental? ¿Qué hacer para evitar la boca seca? Te lo vamos a contar.
No es necesario que te contemos lo importante que es beber agua durante el verano.
Pero también tienes que saber que la falta de hidratación puede afectar a tu salud bucodental.
Una de sus consecuencias es la xerostomía, conocida como sensación de boca seca, que aparece cuando disminuye la producción de saliva y que puede intensificarse en verano, sobre todo en personas mayores.
La saliva cumple una función protectora en la boca. Ayuda a eliminar restos de alimentos, facilita la masticación y contribuye a neutralizar los ácidos que dañan los dientes.
Cuando se reduce el flujo salival, pueden aparecer ardor, dificultad para tragar, labios agrietados, mal aliento o molestias al utilizar prótesis dentales.
"Cuando falta saliva, comer puede suponer una tarea difícil. Algunos alimentos se mastican peor, aumenta la sensación de boca pastosa y las prótesis pueden generar más roces de lo habitual. Detectarlo a tiempo permite revisar la hidratación, valorar la causa y evitar que una molestia aparentemente menor termine afectando a la calidad de vida, alterando la alimentación o al bienestar diario", explica en la revista Dentista Moderno Antonio Longo, odontólogo del equipo Asistencial y de Innovación Clínica de Sanitas Dental.
La boca seca no solo resulta incómoda. También puede aumentar el riesgo de caries, inflamación de encías e infecciones como la candidiasis oral, ya que la saliva actúa como una barrera natural frente a bacterias y hongos.
En personas que llevan prótesis, la falta de humedad puede provocar heridas, roces y dificultad para usarlas durante varias horas.
En las personas mayores, la xerostomía no siempre se identifica de forma clara. Puede manifestarse como rechazo a alimentos secos, necesidad de beber agua con cada bocado o pérdida de apetito porque comer resulta molesto. Estos cambios deben vigilarse, porque pueden afectar a la nutrición, la autonomía y el bienestar diario.
"La sequedad oral no siempre se expresa como una queja clara. En personas mayores puede manifestarse como rechazo a alimentos secos, necesidad de beber agua con cada bocado o pérdida de apetito porque comer resulta incómodo. Estos cambios son relevantes, porque la salud oral influye directamente en la nutrición, en la autonomía y en la capacidad para mantener rutinas con normalidad", señala Miriam Piqueras, directora médica de Sanitas Mayores.
Consejos para reducir la boca seca en verano
Lo mejor es acudir a tu médico especialista en salud bucodental. Para agilizar las visitas, no está de más contar con un buen seguro médico dental. Dicho esto, aquí van algunos consejos para evitar esa sequedad:
Beber agua con frecuencia, incluso aunque no tengas sed. En las personas mayores, esta señal puede aparecer más tarde. La boca pegajosa, los labios secos o la orina más oscura pueden indicar que la hidratación no es suficiente.
Limita las bebidas azucaradas o alcohólicas. Aunque puedan apetecer en verano, no sustituyen al agua y pueden favorecer la aparición de caries o aumentar la sensación de sequedad.
La higiene oral es otro punto clave. Cepillarte los dientes al menos dos veces al día con pasta fluorada y limpiar la lengua ayuda a controlar la acumulación de bacterias cuando la saliva no protege con normalidad.
Si utilizas prótesis dentales, revisa su ajuste cuando notes roces, heridas o dificultad para llevarlas durante varias horas. Una prótesis mal adaptada puede agravar las molestias asociadas a la boca seca.
Para estimular la saliva, puedes recurrir a chicles sin azúcar o a productos específicos para la boca seca, como geles, sprays o comprimidos que ayudan a lubricar e hidratar las mucosas. Es mejor evitar caramelos azucarados o muy ácidos, porque pueden aumentar el riesgo de caries o irritar más la boca.
Por último, consulta con un profesional si la sequedad oral persiste o empeora. La xerostomía puede estar relacionada con algunos medicamentos o enfermedades, por lo que no conviene normalizarla. Además, el verano puede ser un buen momento para acudir a una revisión bucodental con tu dentista de confianza.
