Sólo uno de cada tres españoles recibe tratamiento por salud metal
¿Qué porcentaje de españoles está recibiendo tratamiento por una enfermedad relaciona con la salud mental? ¿Es suficiente? Lo vamos a analizar en este post.
La atención a los trastornos mentales en Europa continúa siendo una asignatura pendiente, con tasas de cobertura alarmantemente bajas en numerosos países.
Así lo revela un estudio publicado en The Lancet Regional Health-Europe. Este análisis evidencia no solo la escasa proporción de personas con problemas mentales que reciben tratamiento, sino también la poca calidad del mismo.
La investigación constituye una revisión sistemática de la literatura científica publicada durante los últimos veinte años. En su elaboración ha participado un equipo internacional de expertos, entre los que destaca el Dr. Jordi Alonso, coordinador del Grupo de Investigación en Servicios Sanitarios del Instituto de Investigación del Hospital del Mar y catedrático de Salud Pública en la Universidad Pompeu Fabra.
Junto a él, han participado investigadores de instituciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Universidad de Verona, la London School of Economics, el King’s College de Londres y la Global Mental Health Peer Network.
Cobertura desigual y limitada en los trastornos mentales
El estudio pone de manifiesto que los únicos casos donde los países europeos alcanzan una cobertura relativamente elevada corresponden a trastornos mentales graves, como la psicosis.
En estas situaciones, la cobertura varía entre el 50 % y el 90 %, aunque esta amplitud refleja desigualdades marcadas entre territorios, y no oculta que existen contextos con niveles de atención muy bajos.
En países como España, el acceso al tratamiento para personas con trastornos mentales es particularmente limitado. Solamente una de cada tres personas que presenta algún tipo de trastorno recibe atención, y de estas, menos del 12 % accede a un tratamiento considerado adecuado.
En el caso de la depresión mayor, apenas un 28 % de los afectados obtiene tratamiento, y solo el 18 % recibe un abordaje cuidadoso.
Las cifras en trastornos de ansiedad son similares, con una cobertura del 29,5 % y solo un 12 % recibe atención de calidad.
Para los trastornos relacionados con el consumo de sustancias o alcohol, el porcentaje de atención adecuada desciende al 5,2 %.
La situación en otros países europeos no es mucho mejor.
En Bélgica, por ejemplo, el 36 % de los pacientes con depresión ha recibido tratamiento, aunque apenas el 11 % ha sido atendido de forma adecuada.
En cuanto a los trastornos de ansiedad, los niveles de cobertura oscilan entre el 47 % en Suecia y el 7 % en Bulgaria. Para los trastornos derivados del consumo de sustancias, los porcentajes de cobertura siguen siendo extremadamente bajos.
Entre los grupos más desfavorecidos en el acceso a servicios de salud mental se encuentran las mujeres, las minorías sexuales y étnicas, los inmigrantes y las personas sin hogar.
Además, existen ciertas patologías, como el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), sobre las cuales no se dispone de información suficiente para realizar un diagnóstico global de su situación en Europa.
Los resultados obtenidos representan un desafío para los objetivos marcados por la Organización Mundial de la Salud, cuyo propósito es aumentar un 50 % la cobertura de tratamiento en salud mental a nivel mundial.
En este sentido, el Dr. Alonso señala que los datos actuales "ponen en peligro el objetivo de la Organización Mundial de la Salud de lograr un incremento del 50% de la cobertura de tratamiento".
También destaca las marcadas desigualdades entre países europeos y subraya la necesidad de implementar políticas que garanticen una atención más equitativa y eficaz.
Recomendaciones para mejorar la atención en salud mental
Frente a este panorama, los investigadores proponen una serie de medidas tanto en el ámbito de la oferta como en el de la demanda de servicios sanitarios.
En primer lugar, exigen la creación de "un sistema de monitorización de trastornos mentales europeo que sea harmonizado y continuo".
En cuanto a la oferta, se insiste en la necesidad de incrementar el número de profesionales dedicados a la salud mental, así como en reforzar la financiación destinada a este ámbito.
También se recomienda descentralizar los servicios, integrarlos en la atención primaria y adoptar un enfoque centrado en la persona. Combatir el estigma asociado a los trastornos mentales e incluir su atención dentro de la cobertura universal de salud son otras prioridades destacadas.
Los seguros de salud privados pueden ser una opción de acceso a estos especialistas médicos ante la saturación que en este campo está viviendo la sanidad pública.
Desde el lado de la demanda, se propone desarrollar campañas educativas para aumentar el conocimiento sobre salud mental y los recursos disponibles.
