Los españoles duermen una media de solo 6,5 horas al día
¿Cuántas horas duermen los españoles de media? ¿Cuál es la causa más extendida de insomnio? ¿Que soluciones existen? Lo vamos a contar en este post.
El descanso nocturno es esencial tanto en la salud física como en la mental.
Esta percepción parece estar extendida entre la población española, ya que nueve de cada diez personas consideran que dormir mal tiene un impacto negativo directo sobre su estado general de salud.
Así lo refleja un estudio de Sanitas que indica, entre otras cosas, que en España se duerme, de media, solo 6,5 horas al día, una cifra claramente inferior a las ocho horas recomendadas por los especialistas en sueño y salud.
Más del 93% de los encuestados afirma que le gustaría dormir mejor y un 84,4% reconoce que necesitaría dormir más horas.
Los datos también muestran diferencias según el perfil sociodemográfico. Aquellas personas que consiguen dormir entre seis y ocho horas diarias suelen ser, en mayor medida, hombres y hogares con niveles de ingresos más elevados.
Principales causas que dificultan un descanso adecuado
Entre las principales causas que dificultan un descanso adecuado destacan:
El estrés
Las preocupaciones económicas o familiares
El uso excesivo de pantallas antes de acostarse
Estos factores, muy ligados al estilo de vida actual, influyen de manera directa en la dificultad para conciliar el sueño y en la calidad del descanso nocturno.
En este contexto, la tecnología se ha convertido en un elemento clave, ya que el uso continuado de dispositivos electrónicos altera los ritmos naturales del organismo y dificulta la desconexión mental necesaria para dormir.
Otro de los datos más relevantes del estudio es la elevada prevalencia de despertares nocturnos.
Casi el 87% de la población se despierta al menos una vez durante la noche y, dentro de este grupo, más de la mitad lo hace en varias ocasiones.
Esta fragmentación del sueño reduce su capacidad reparadora y tiene consecuencias directas durante el día.
El cansancio persistente es el síntoma más habitual, seguido de la falta de energía y de los cambios de humor o la irritabilidad.
Estos últimos se observan con mayor frecuencia en mujeres y en personas de entre 35 y 44 años, un grupo especialmente expuesto a las exigencias laborales y familiares.
Las consecuencias de dormir mal no se limitan al corto plazo. A medio y largo plazo, la falta de sueño puede incrementar el riesgo de desarrollar distintos problemas de salud.
Los propios participantes en el estudio asocian el descanso deficiente con alteraciones del estado de ánimo, trastornos de ansiedad y una disminución notable del rendimiento académico o profesional.
Dormir poco o mal no solo afecta al bienestar personal, sino que también repercute en la productividad y en la calidad de vida en general.
Hábitos y rutinas para mejorar el descanso
Conscientes de la importancia del sueño, muchos españoles intentan adoptar hábitos que favorezcan un mejor descanso.
Mantener horarios regulares, cenar temprano o reducir el consumo de estimulantes son algunas de las estrategias más habituales.
No obstante, existe una clara contradicción entre la intención y la práctica real. El uso de pantallas antes de dormir sigue estando muy extendido: más del 84% utiliza dispositivos electrónicos durante la media hora previa a acostarse.
Esta cifra es aún más elevada entre los jóvenes de 18 a 34 años, donde supera el 95%, lo que pone de manifiesto una dependencia tecnológica que dificulta la conciliación del sueño.
En este escenario, no resulta extraño que una parte significativa de la población haya recurrido en alguna ocasión a la medicación para dormir.
Cuatro de cada diez españoles reconoce haber tomado algún tipo de fármaco con este fin.
Además, un 43,9% ha buscado ayuda para mejorar su descanso, ya sea a través de profesionales sanitarios o mediante iniciativas personales.
Entre las alternativas más utilizadas destacan las infusiones naturales, la reducción del uso de pantallas y el establecimiento de una rutina de sueño fija.
Sin embargo, todavía hay un 21,3% de personas que no aplica ninguna técnica para mejorar su descanso, lo que refleja la necesidad de una mayor concienciación sobre la higiene del sueño.
