El 31,2% de los españoles hace más de un año que no visita al dentista
¿Qué tanto por ciento de españoles no acude a revisiones dentales? ¿Cuáles pueden ser las consecuencias? Lo vamos a analizar aquí.
El 31,2 por ciento de los españoles lleva más de un año sin visitar al dentista, según el ‘Estudio de Sanitas sobre Salud Bucodental 2026’.
Esta cifra refleja que muchas personas siguen asociando la consulta odontológica con la aparición de dolor o molestias, cuando las revisiones periódicas son esenciales para prevenir enfermedades y detectar alteraciones antes de que avancen.
No sentir dolor no significa necesariamente que la boca esté sana. Algunos problemas bucodentalessolo empiezan a provocar síntomas cuando ya se encuentran en una fase más avanzada.
Por este motivo, incorporar la revisión dental a los hábitos habituales de cuidado puede ayudarte a mantener los dientes, las encías y el resto de los tejidos orales en mejores condiciones. Y por esto motivo, aquí en Preciaco te vamos a aconsejar que contrates un seguro médico dental.
¿Qué problemas puede detectar una revisión dental?
Una consulta periódica permite comprobar el estado general de la boca y localizar alteraciones que pueden pasar desapercibidas en el día a día.
Entre las más habituales se encuentran las caries incipientes. En sus primeras etapas no siempre causan dolor, pero pueden continuar dañando el esmalte y avanzar hacia zonas más profundas del diente. Detectarlas pronto facilita la aplicación de tratamientos menos complejos y ayuda a conservar la pieza dental.
La revisión también permite identificar la gingivitis, una inflamación de las encías que suele manifestarse mediante sangrado, enrojecimiento o hinchazón. Aunque el sangrado durante el cepillado puede parecer un problema menor, conviene no normalizarlo, ya que puede indicar acumulación de placa bacteriana.
Cuando la inflamación de las encías no se trata, existe el riesgo de que evolucione hacia una periodontitis. Esta enfermedad afecta a los tejidos que sostienen los dientes y puede provocar pérdida de soporte, movilidad dental e incluso la caída de alguna pieza en los casos más graves.
Otro problema frecuente es el bruxismo. Las personas que aprietan o rechinan los dientes pueden sufrir desgaste del esmalte, sensibilidad, dolor mandibular, cefaleas o molestias en la articulación temporomandibular. En muchos casos, este hábito se produce durante el sueño, por lo que quien lo padece no siempre es consciente de ello.
Además, el dentista puede detectar fisuras, empastes deteriorados, alteraciones en la mordida, daños en prótesis o restauraciones antiguas. También puede valorar aftas recurrentes, lesiones en la mucosa oral, heridas que tardan en cicatrizar y molestias relacionadas con la articulación mandibular.
Señales de alerta que requieren valoración profesional
Aunque las revisiones son importantes incluso cuando no hay síntomas, existen determinadas señales que deberían llevarte a pedir cita con un profesional.
El sangrado frecuente de las encías es una de las más comunes. También conviene prestar atención a la sensibilidad dental persistente, especialmente cuando aparece al consumir alimentos fríos, calientes, dulces o ácidos.
El mal aliento continuado puede estar relacionado con una higiene insuficiente, pero también con la acumulación de placa, enfermedades de las encías o problemas en alguna pieza dental. Del mismo modo, la movilidad de un diente, el dolor al masticar o las molestias en la mandíbula pueden indicar que existe una alteración que necesita ser evaluada.
Las heridas en la boca que no cicatrizan también deben revisarse. Aunque muchas lesiones son benignas, su persistencia hace recomendable una exploración profesional para descartar complicaciones.
A pesar de estas señales, muchas enfermedades bucodentales no presentan manifestaciones claras.
Una revisión a tiempo puede evitar que un problema leve termine requiriendo un tratamiento más invasivo. Actuar en las primeras fases suele facilitar la intervención y reduce el riesgo de que la alteración afecte a otras estructuras de la boca.
La prevención también depende de los hábitos diarios. Cepillarte los dientes después de las comidas, limpiar los espacios interdentales, limitar el consumo frecuente de azúcares y evitar el tabaco son medidas que contribuyen a proteger la salud bucodental. Sin embargo, estos cuidados no sustituyen la valoración de un especialista.
