El calor extremo dispara las urgencias médicas hasta un 42,8 por ciento
¿Se ha convertido el calor extremo en uno de los mayores riesgos para la salud pública en España y que está aumentando las urgencias médicas? Te lo vamos a explicar todo en las siguientes líneas.
El calor extremo ya es una de las principales amenazas climáticas para la salud pública en España. Así lo advierte el informe 'Calor extremo, salud en riesgo', elaborado por el Instituto de Salud Global de Barcelona, ISGlobal..
El documento señala que cada grado adicional de temperatura incrementa un 35 por ciento la mortalidad relacionada con el calor. También alerta de que España podría registrar hasta ocho olas de calor al año en 2050, con un aumento de las noches tropicales que dificultan la recuperación del organismo durante el descanso.
Uno de los datos más relevantes del informe es el impacto del estrés térmico sobre el sistema sanitario.
Según el estudio, este fenómeno se asocia con un incremento de hasta el 42,8 por ciento de las urgencias médicas, lo que evidencia la presión creciente que las altas temperaturas ejercen sobre los recursos asistenciales.
El calor extremo no afecta por igual a toda la población. Las personas mayores, las mujeres que viven solas y quienes residen en barrios con menor nivel de renta figuran entre los colectivos más vulnerables.
La exposición al calor, la falta de recursos para protegerse y la presencia de enfermedades previas aumentan el riesgo de sufrir complicaciones.
Más estrategias de prevención
La investigadora de ISGlobal Elizabeth Diago defendió la aplicación integral de las estrategias de prevención.
Según explicó, ya existe evidencia científica suficiente sobre los efectos del calor en la salud y sobre las medidas que permiten reducir sus consecuencias.
La prevención, por tanto, debe formar parte de la planificación habitual y no limitarse a actuaciones puntuales durante las olas de calor.
Tras la presentación del informe, el evento acogió una mesa de debate moderada por Silvia Agulló, directora de Sostenibilidad y Riesgos de Reputación de DKV. En su intervención afirmó que "es necesario desplegar mecanismos que nos sirvan para anticipar problemas graves para la salud derivados de este fenómeno adverso", ha dicho.
La anticipación fue uno de los ejes centrales del encuentro. Identificar a las personas con mayor riesgo, activar alertas tempranas y reforzar la coordinación entre servicios sanitarios, sociales y comunitarios son medidas clave para reducir el impacto de las temperaturas extremas.
En la mesa también participó Martín Reyes, jefe del Departamento de Cardiología de Quirónsalud, que incidió en la situación de los pacientes vulnerables.
Según señaló: "cada vez atendemos a más pacientes vulnerables, como son las personas mayores, para ajustarles la medicación frente a las olas de calor, ya que se les descompensa debido a los crecientes riesgos que suponen para la salud".
El calor agrava enfermedades
El calor puede agravar patologías cardiovasculares, alterar la presión arterial y favorecer la deshidratación, especialmente en personas mayores o con enfermedades crónicas. Por ello, el seguimiento médico y la revisión de determinados tratamientos cobran importancia durante los periodos de temperaturas elevadas.
Víctor Segura, de la Unidad de Emergencias de Cruz Roja Española, destacó el papel de la preparación comunitaria ante este tipo de episodios.
En este sentido, señaló: "estamos avanzando hacia una cultura de preparación. Actualmente apostamos por la asistencia comunitaria para que, en un caso de necesidad extrema, los vecinos y personas cercanas a una persona en situación de riesgo pueda ser atendida. También apostamos por formaciones y planes de emergencia domésticos y comunitarios."
La respuesta frente al calor extremo no depende solo del sistema sanitario. La colaboración entre vecinos, familiares, entidades sociales y administraciones puede resultar decisiva para proteger a quienes viven solos o tienen más dificultades para pedir ayuda.
El informe 'Calor extremo, salud en riesgo' confirma que las altas temperaturas ya tienen un impacto directo en la salud y en la atención médica. Ante este escenario, España necesita reforzar la prevención, mejorar la planificación sanitaria y proteger con especial atención a los colectivos más vulnerables.
